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Receta para ser feliz…

Queremos compartir con vosotros el resultado de un ejercicio de clase de Lengua Castellana de 3º de ESO, que consistía en redactar la “Receta para la Felicidad”. De entre todas las propuestas por los alumnos, a todos nos encantó ésta de Paula Barrué… ¡Buen provecho!

PASTEL DE LA FELICIDAD:

Ingredientes:

  • Toda tu personalidad
  • Mucha fuerza
  • Amor
  • Amistad (pero de la de verdad)
  • Una generosa porción de alegría
  • Una buena cantidad de sonrisas
  • Pasión
  • Esperanza
  • Libertad
  • Una pizca de locura
  • Mucha salud
  • Bastante música
  • Unos pocos pecados capitales

Preparación:

¿Quieres ser feliz? Genial, pero no siempre es fácil. Así que empieza siendo tú mismo, siempre, porque esa es la única manera de ser feliz. También debes ser fuerte. Fuerte para que no puedan derrotarte, para que no puedan humillarte, ni ofenderte. Debes ser fuerte para que nada ni nadie te hunda, y debes ser tú mismo para que nadie te olvide. 

Y si te gusta, hazlo. Y si te molesta, dilo. Y si te importa, demuéstralo.

¿Tienes esto? Bien, porque ahora puedes continuar, esto es sólo el principio.

Ahora que ya tenemos la masa solida asentada, podemos continuar con los demás ingredientes. Debes añadirle una muy buena cantidad de amor. Amor real. De nada sirve llamarlo amor si no lo es realmente, no es más que un engaño. Así que ponle a tu comida amor por la vida, por ti mismo, por los que te rodean, amor a la belleza, a la verdad… No amor por lo material, porque eso no es real, solo un capricho. La gente más feliz no es la que más tiene, sino aquella que demuestra hacer lo mejor por aquello que tiene.

Ahora que ya hemos añadido la primera cosa a nuestra masa, podemos poner muchas más. No hay que temer incrementar cosas nuevas positivas a nuestras vidas.

Ahora, agrégale amistad. Es amor, al fin y al cabo, pero es vital tenerle una importancia singular. Así que añádele solo amistad de verdad, de la real, de esa que, aunque cuesta encontrarla, vale la pena, porque dura toda la vida. Por lo tanto, para crearla necesitaras dedicación, paciencia, sentimiento, amor, por supuesto, y comprensión.

Nunca se dijo que fuera a ser fácil.

Seguidamente, cogerás el paquete de alegría y con delicadeza lo abrirás y lo añadirás a la mezcla con todo el cariño que seas capaz de albergar.

Y recuerda, que no es más feliz y alegre el que menos se enfada, sino aquel que, a pesar de los enfados, sabe conservar la alegría. 

Así que, lógicamente, todo vendrá acompañado de sonrisas y risas. No serás forzadas, ni tendrás que buscarlas o fingirlas, si lo haces bien, saldrán solas. Sonríe y ríete mucho, y aprecia las cosas que te las provoquen.

Después, le añadirás otro ingrediente de mucha importancia: la pasión.

Debes tener pasión en tu interior, pasión por la vida, por el amor. Cada sentimiento profundo que existe en el universo la alberga. Así que haz las cosas de forma apasionada, porque nada grande se ha hecho en el mundo sin una gran pasión.

Esperanza. No vives realmente si no la tienes. Aquel que ha perdido la esperanza, no vive realmente. Algunos dirán que sí, que están bien. Pero bien no es feliz. Pienso que nunca se llega a perder la esperanza del todo, puede que sí en su mayoría, pero nunca en su totalidad, porque cuando pierdes la esperanza, también estás perdiendo las ganas de vivir, aunque no te des cuenta. Por ello, debes levantarte más alto. Afrontar que seguramente serás derribado más veces a lo largo de tu vida, pero con esperanza, nunca permanecerá en el suelo.

¿Tienes esto? Perfecto. Mézclalo todo y guárdalo dentro de ti.

Ahora, con mucho cuidado, después de haberla limpiado con agua, añade la libertad al bol donde está la masa. Y puede que te parezca algo que no existe, pero lo hace. Si quieres ser feliz debes ser libre primero. Por lo tanto, deshazte de esos miedos que te impiden avanzar, porque son ellos los que te están privando de tu libertad. Libertad no es hacer lo que quieras cuando quieras, no, es una de las cosas que nos hace humanos. Por lo tanto, recuerda que el secreto de la felicidad está en la libertad y el secreto de la libertad está en el coraje.

Ahora incorpora la pizca de locura. Nunca viene mal tomarse la vida con un poco de esta. Puede que a veces no la haga más fácil, puede que incluso la complique, pero lo hará para mejor, porque lo fácil es aburrido.

Ahora, una vez ya has metido la mezcla en el horno, aun estando la masa dentro, agrega la salud. Es algo que deberás hornear toda la vida. 

Una vez ya hemos sacado nuestro pastel del horno, toca adornarlo. Y puede que parezca algo secundario, pero los complementos, los pequeños detalles de la vida, aportan también felicidad a esta. Así que primero, cubre la tarta con una capa de música. La música abre el corazón y el alma, y es uno de esos pequeños placeres de la vida.

Otro complemento que nunca viene sobrando, es un poco de pecados capitales. No todos, pero de vez en cuando la pereza y la gula no sientan mal a nadie. Y, digan lo que digan, la lujuria debería experimentarse diariamente. 

Y ahora, si quieres, añádele también chocolate.

Y por último, como ayuda, puedes adicionar unas cuantas cucharadas de paciencia. Porque la felicidad es algo que se debe apreciar, valorar, pero no se puede forzar, viene cuando viene…