Entrevista a Jordi Casas, director de la escuela y profesor de Matemáticas, sobre el Bachillerato

¿Qué es lo que más destacas del Bachillerato de nuestra escuela, como su director y, a la vez, profesor de esta etapa?

Muchas cosas pero, sobre todo, la colaboración entre profesores y alumnos. Así es como planteamos las clases desde que, hace ya tiempo, dejamos atrás el sistema de aprendizaje de la clase magistral. Los profesores nos preparamos las clases a conciencia. No es que antes no lo hiciéramos, pero ahora mucho más ya que tenemos en cuenta las distintas fuerzas culturales, es decir las interacciones, las oportunidades, el lenguaje, la gestión del tiempo, el ambiente, las expectativas, las rutinas y el modelaje. Todo ello se acaba traduciendo en una dinámica eficaz y emocionalmente positiva que, como sabemos, dispone al aprendizaje. Además, los profesores planteamos los objetivos de forma explícita a los alumnos y también cómo vamos a trabajarlos. De esta forma, ellos también participan de forma más activa y responsable en su aprendizaje, y saben qué se espera de ellos en todo momento.

¿Esta dinámica se da también en los cursos anteriores?

Sí y ésta es una gran ventaja para los alumnos que siguen toda la trayectoria escolar en nuestra escuela, ya que desde pequeños se familiarizan y benefician de ella. Por otra parte, es una dinámica tan lógica e intuitiva, que los alumnos que se incorporan a la escuela en ESO o, sobre todo, en Bachillerato se adaptan fácil. En la escuela ponemos mucha atención a las transiciones de etapa, para que sean lo más orgánicas y sencillas posible para los alumnos. Por ejemplo en el ciclo superior de Primaria, en 5º, ya empiezan a tener profesores que imparten asignaturas en la ESO y en la ESO ya empiezan a trabajar con profesores de Bachillerato. Esto también favorece a los alumnos de otros centros que se incorporan a nuestra escuela en Bachillerato, por el prestigio que tenemos de cara a la preparación de Selectividad, y es que los profesores de Bachillerato, al serlo también de la ESO, saben de dónde vienen, qué temario han seguido y que aprendizajes previos tienen.

¿Eso da una mayor confianza a los alumnos? 

Totalmente, pero no sólo eso. La genera, sobre todo, el buen ambiente diario que vivimos en las aulas y en el resto de la escuela… y ya no te digo en la “coberta verda”, que siempre nos relaja y sienta bien a todos. Pero, volviendo al aula, una de las cosas de las que estoy más orgulloso como director es del ambiente tan agradable que, entre todos, conseguimos. Cuando hablaba de la colaboración entre profesores y alumnos, es porque el vínculo entre ellos es sincero y está basado en la amabilidad y en la generosidad, en construir un proyecto común.

¿Y cómo se traduce a la hora de evaluar a los alumnos?

La evaluación va mucho más allá de los exámenes. Es la forma en la que compartimos con cada alumno y su familia la evolución del aprendizaje y el desarrollo de competencias en un periodo de tiempo concreto, cinco veces a lo largo de todo el curso. Se concreta a través de las diferentes evidencias que hemos ido recogiendo, como los propios exámenes, la creación de portfolios, la construcción de artefactos de la comprensión, la realización de exposiciones, entre otras. Esta evaluación incluye además la valoración de disposiciones tan relevantes para la vida como el trabajo diario, el compromiso con el cumplimiento en lasentregas, la puntualidad e incluso otras más intangibles, como la escucha activa, la actitud proactiva en clase, la iniciativa o el esfuerzo a partir de las propias capacidades. Entendemos también la evaluación como una herramienta para promover nuevas y mejores estrategias para el aprendizaje en aquellos alumnos que las necesiten. Y es, además, una oportunidad que promueve la mejora continua en aprendizaje que los alumnos utilizan de manera voluntaria para poder subir sus notas y así aumentar sus resultados académicos.

¿Qué valores añadidos tiene realizar el Bachillerato en esta escuela?

Uno de los rasgos diferenciales de la escuela es que nuestros alumnos logran obtener aquellos objetivos que se han propuesto. Los datos oficiales demuestran, año tras año, los buenos resultados en Selectividad. Entre el 80 y 100% de ellos acceden a su primera opción universitaria y entre un 85% y 100% continúan en las carreras elegidas. Estos indicadores avalan que el grado de preparación y la orientación universitaria que se hace desde la escuela es altamente satisfactorio para todos los alumnos. Otro indicador que para mí es muy válido, y que refuerza esta tesis, es que la nota media que los alumnos obtienen en nuestra escuela y en la Selectividad está muy alineada, no varía demasiado.

Otro de los valores añadidos de nuestro Bachillerato es cómo los alumnos pueden ir construyendo sus competencias personales y académicas en los diferentes itinerarios que ofrecemos. Los alumnos que cursan el Bachillerato Científico Tecnológico y el de Ciencias de la Naturaleza y Salud, por ejemplo, complementan los aprendizajes en los laboratorios de la escuela y, a nivel de Ecología y Sostenibilidad, en “la coberta verda”. Los alumnos de Humanidades y Ciencias Sociales, trabajan la comunicación en profundidad a partir de debates y presentaciones orales. En clase de Tutoría, analizan temas muy propios de la edad, como el uso de las nuevas tecnologías, la ética, la orientación profesional, etc. No quiero dejar de mencionar nuestro empeño por capacitar a los alumnos con un nivel en lengua inglesa muy por encima de la media de otras escuelas.