Plan de contingencia de la escuela Pérez Iborra

La escuela tiene diseñado y probado su propio Plan de Contingencia para el curso 2020–2021, que hemos elaborado para dar respuesta a la situación de excepcionalidad educativa provocada por la pandemia de la COVID-19, y para asegurar la continuidad de la actividad escolar a lo largo del curso, con la calidad de enseñanza que nos caracteriza y con nuestro cuadro de profesores titulares. Su principal objetivo es poder ofrecer clases presenciales a diario para los alumnos de infantil y primaria, respetando siempre los horarios y condiciones sanitarias que se regulen en cada momento. Para que esto sea posible, hemos repensado la superficie total de la escuela con el fin de habilitar espacios comunes y reconvertirlos temporalmente en aulas. Para los alumnos de ESO y Bachillerato, y en el caso de que haya restricciones de aforo, contemplamos también la posibilidad de combinar las clases presenciales con un formato semipresencial. Para complementarlo, hemos testeado innovaciones tecnológicas como el uso de dispositivos electrónicos adecuados a situaciones de trabajo online que mejorarían, sin duda, la experiencia del alumno en las clases telemáticas.

El Plan es un documento vivo, revisable y cambiante, que toma como referencia las directrices y normas dictadas en todo momento por el Departament d’Educació y en el que todo el equipo de la escuela se ha implicado a fondo. Para dar respuesta al conjunto de situaciones que se puedan producir durante el próximo curso el plan define cuatro posibles escenarios: confinamiento, presencialidad jornada intensiva, presencialidad jornada completa y nueva normalidad. Por lo tanto, prevé enseñanza presencial y telemática, complementariedad entre el offline y online, clases sincrónicas y asincrónicas, la gestión emocional de los alumnos y el continuo refuerzo de sus competencias digitales. Y todo, promoviendo siempre el aprendizaje, la autonomía, la confianza y el bienestar de nuestros alumnos… nuestra razón de ser.

El Plan de contingencia de la escuela Pérez Iborra contempla diferentes escenarios, hipótesis y la especificidad de cada etapa educativa. Se ha hecho con total coordinación con el Departamento de Orientación Psicopedagógica de la escuela, que a la vez también replantea sus dinámicas para seguir garantizando reeducaciones, apoyo a los alumnos y familias, atención logopédica y alumnos con altas capacidades en cualquiera de los escenarios previstos. Estos también irán marcados por lo que decreten los organismos oficiales competentes y la escuela se adecuará a las normas y protocolos de apertura de los centros. En todo momento, nos comprometemos a ofrecer todas las garantías sanitarias y cumplir la normativa indicada a nivel de seguridad, higiene, desinfección y gestión de residuos. El plan también detalla un protocolo de comunicación y actuación en caso de sospecha de un caso de COVID-19 en el centro educativo así como para identificar su trazabilidad, a partir de los grupos preestablecidos. Es por ello que en todo momento se apela a la responsabilidad individual y colectiva de todos los que formamos parte de la escuela.

También especifica aspectos como la distribución del aula, las entradas y salidas, el material y el uniforme, los horarios, los desayunos, los patios y descansos, las evaluaciones, las herramientas educativas y los diferentes espacios de la escuela. Toda su superficie ha sido contemplada como susceptible de ser reestructurada y, si es necesario, convertir en aula algunos espacios comunes o con un uso específico, como la biblioteca, los laboratorios, el espacio polivalente de música y ajedrez, entre otros. De esta manera la escuela “gana” muchos metros de espacio para acoger de forma presencial a los alumnos, cumpliendo con el aforo y distancias de seguridad obligatorios.

En este plan también se contempla la atención a las familias, incluidas las recién llegadas y las interesadas en nuestro proyecto educativo, así como los servicios extraescolares, el de acogida, las actividades deportivas, académicas, la escuela de música y las clases particulares.

Podéis consultar el Plan de contingencia de la escuela Pérez Iborra para el curso 2020-2021 en: https://pereziborra.com/2019-20/PLAN_DE_CONTINGENCIAS_CURSO_2020-2021_CAS.pdf

Actuaciones y lecciones aprendidas en el período de escuela telemática

La actividad del curso escolar no se ha detenido en ningún momento, ni durante el de máximo desconcierto y emergencia sanitaria debido al estado de alarma decretado por la COVID-19. Durante el periodo de confinamiento obligado, la escuela ha ofrecido a los alumnos una propuesta sincrónica lectiva, a través de la plataforma de videoconferencia: se han dado clases telemáticas de todas las materias curriculares, se ha dado servicio de media jornada a infantil y primaria, y de jornada completa en ESO y bachillerato; se han ofrecido espacios personalizados, de tutoría y asesoramiento, trabajo tutorizado también para los profesores, y tareas y proyectos en equipo y en el momento, gracias a la función de salas.

Esto nos ha proporcionado una consistencia y autoconfianza muy grande, tanto como escuela como por la respuesta de los alumnos. La experiencia, aunque dura e indeseada, nos ha demostrado que en una situación extrema, nuestra preparación académica es la óptima. Un hecho evidente, ahora más que nunca, ya que nuestros alumnos llevan años adquiriendo herramientas funcionales y desarrollando las competencias digitales, que ahora han resultado imprescindibles. Empiezan ya en infantil, con las pizarras digitales que tienen en el aula, y la experiencia digital sigue una progresión lógica y coherente que contempla, entre otros ejemplos, el lenguaje de bloques de código scratch con el que programan los alumnos de primaria y secundaria. También las materias virtuales como OnMat y, en parte, EMAT, y el aprendizaje a través de una plataforma online en la que hace tiempo que están habituados nuestros alumnos de bachillerato dual americano.

Hace tiempo también que desde educación infantil los alumnos utilizan a diario Google Apps for Education en el aula y en casa, con el Calendar, el Drive y el Classroom. Con estas herramientas educativas han aprendido a compartir y gestionar tareas, horarios, entrega de trabajos, documentos, vídeos, fotografías, etc.

La fluidez con la que nuestra escuela ha continuado vía telemática se debe, en gran parte, a que los alumnos ya están acostumbrados a un tipo de aprendizaje competencial, en la que ellos son los protagonistas de su propio aprendizaje, y con el que ahora se han comprometido como nunca. Han adquirido un rol más activo –e intuitivo–, tanto a nivel de proactividad como de responsabilidad, autonomía y destrezas digitales, capacidad de aprender, flexibilidad, sentimiento de pertenencia y de aportar al grupo.

Este nuevo contexto ha potenciado, aún más, otra dinámica muy presente en nuestra escuela, que es la del profesor como guía, que propone y modela un aprendizaje a partir de diferentes fuerzas culturales (es decir teniendo en cuenta las oportunidades, las expectativas, el tiempo, las rutinas, las interacciones, el lenguaje, el ambiente y el modelado) pero que cede protagonismo a los alumnos y a sus centros de interés. Esto también permite que nuestros maestros puedan estar más atentos a los intereses y necesidades concretas de los alumnos, sobre todo en un momento que puede ser desconcertante por lo que tiene de diferente. En este sentido, hemos dado más relevancia a una buena gestión de las emociones para aprender a reconocerlas y expresarlas para canalizar de forma saludable.

El trabajo, implicación y entrega de los profesores ha sido ejemplar, un muy buen referente para los alumnos. Han sido muy hábiles en identificar nuevas historias de aprendizaje asociadas a esta situación y de plantearlas con mentalidad digital es decir adaptando los contenidos y objetivos curriculares, que hasta ahora eran principalmente analógicos, al formato online. También han tenido que replantear sus previsiones y calendarizaciones del curso, y racionalizar las tareas para no sobrecargar a los alumnos de trabajo y favorecer, en la medida de lo posible, la conciliación de los padres. Por ello han priorizado los aprendizajes más significativos, vivenciales, creativos y profundos.

Hemos dado así continuidad a nuestro proyecto educativo, que es el marco de referencia que los alumnos entienden como grupo y lo que les aporta un entorno de confianza. Una metodología tan arraigada y fácilmente extrapolable al formato no presencial como son el mapa de la comprensión, los hábitos de mente, los mapas conceptuales, las claves y rutinas de pensamiento. También hemos sido capaces, gracias a las diferentes plataformas de videoconferencia, de mantener la estrategia cooperativa y colaborativa a que los alumnos están acostumbrados como dinámica de clase, favoreciendo así el aprendizaje entre iguales, la ludificación y la necesaria interacción social.

Encaramos el curso 2020-2021 prevenidos, con experiencia y confianza

La pandemia de la COVID-19 nos ha situado ante una realidad que desde la escuela Pérez Iborra ya hace tiempo que preveíamos y, en consecuencia, preparábamos nuestros alumnos para hacerle frente. Se trata de educarles en la incertidumbre del mundo cambiante y “líquido” en el que nos toca vivir como sociedad. Es cierto que la emergencia sanitaria –que nos ha obligado a cerrar la escuela física por primera vez en sus más de 80 años de existencia– ha acelerado el proceso y nos ha acercado este horizonte.

Como escuela estamos acostumbrados a enmarcarlo todo en el aprendizaje y a identificar oportunidades evolutivas y, en consecuencia, hemos extraído una lección en positivo. De hecho, muchas. Pero la principal es que nuestros alumnos ya están experimentando, y además de manera muy significativa y vivencial, la realidad en la que se desarrollarán, como estudiantes, trabajadores y, sobre todo, como personas. Y nosotros, como educadores, este nuevo marco de referencia nos da la posibilidad de prepararlos ya desde un escenario más concretado de lo que nos podíamos imaginar hasta ahora.

Con esta perspectiva introdujimos la Cultura de Pensamiento en nuestra escuela. “Una nueva cultura de escuela, que prepara a los alumnos para desarrollar las competencias que el mundo está requiriendo: emocionales, comunicativas, adaptativas… y que hará de ellos pensadores inteligentes, con los recursos y estrategias para hacer frente a cualquier situación que se les presente”. Lo decíamos al final del reportaje de producción propia con el que presentamos la Cultura de Pensamiento y ahora esta acción adquiere aún más sentido.

La Cultura de Pensamiento y la Cubierta Verde son los proyectos más recientes que hemos implementado y que explican bien el afán que tenemos, como escuela, de avanzar y estar preparados para el momento en que haya que dar la mejor respuesta. Por ello, semanas antes del Real Decreto 132/2010, de 12 de febrero, que obligó a cerrar los centros educativos como medida de contención y para evitar la propagación del Coronavirus, ya nos habíamos familiarizado con la plataforma Zoom. Primero lo ensayamos con los profesores y, a continuación, con los alumnos mayores de la escuela. De este modo, desde el primer día de escuela telemática (o “telecole”, como se ha popularizado de forma simpática entre los alumnos), ya empezamos a dar clases a distancia con plataformas de videocomunicación.

A pesar de las previsiones, la magnitud de la emergencia sanitaria mundial nos ha sacudido como todos. Es por ello que una vez consolidada la primera etapa, en la que todos los esfuerzos se centraron en la logística para que nuestros alumnos pudieran continuar las clases y el contacto con su grupo-clase, fuimos ajustando y adaptando la escuela a distancia. Hemos estado muy atentos a la evolución de las dinámicas, la gestión emocional de los alumnos en un marco inédito de confinamiento y distanciamiento físico, y a adaptar los contenidos a un formato digital y atractivo para los estudiantes.

Además, hemos practicado la escucha activa que promovemos desde la escuela y hemos estado en permanente comunicación con las familias para identificar oportunidades de mejora de forma conjunta. También por videoconferencia o teléfono, en aquellos casos en que así lo han solicitado. Todo esto nos ha aportado agilidad y capacidad de reacción y el curso acaba de forma telemática, con fluidez, confianza y conocimiento de causa de cara al curso 2020-2021.