Escritura creativa a partir de diferentes rutinas de pensamiento

Entre las muchas novedades de aprendizaje que hemos implementado este curso 2018-19 está la de la escritura creativa, en primaria. Se trata de una sesión semanal -complementaria a las horas lectivas de lengua castellana y catalana-, cuyo objetivo es mejorar la expresión escrita como capacidad imprescindible para comunicar y aprender, ya que está presente en todas las áreas y ámbitos educativos.

Estas sesiones, impartidas por Carol Serrano, resultan muy útiles y prácticas para aprender a planificar y elaborar textos, a partir de lo que se quiere transmitir. Para ello, a lo largo del curso, se trabajan las diferentes tipologías de texto, sus estructuras y léxico específico, a la vez que se mejoran la ortografía y la caligrafía. Además, lo hacen de la mano de la Cultura de Pensamiento y generando textos creativos como lapbooks, murales y carteles.

Un ejemplo de sesión es la dedicada al texto argumentativo, que los alumnos de 4º de primaria han aprendido e integrado utilizando como metodología diferentes rutinas. La idea que les propuso Carol como punto de partida era la pregunta: “¿Crees que los deberes son necesarios?”. A continuación visionaron en clase el famoso documental francés “La hora de los deberes” (Deux Cancres) de Ludovic Vieuille. Al finalizar, utilizaron la llave de pensamiento del punto de vista para extraer su propio argumento y opinión, y diferenciarla -si era el caso- con la del niño protagonista del documental.

El siguiente paso fue utilizar la rutina de pensamiento “enuncio, justifico, pregunto” para posicionarse a favor o en contra de los deberes y justificarlo aportando cuatro argumentos  propios, que documentaron y compartieron en diferentes post it. Con la rutina de “principio, intermedio, final” -que les ayuda mucho a organizar las ideas – cada uno redactó su texto argumentativo.

Para finalizar las tres sesiones dedicadas al texto argumentativo, recurrieron a la rutina de los “círculos de puntos de vista” para fomentar la escucha activa y considerar diferentes perspectivas. Y, como punto final, la rutina conclusiva del “antes pensaba y ahora pienso”, a partir de la cual los alumnos se sintieron libres de modificar su razonamiento y, por lo tanto, el texto argumentativo escrito si alguna de las ideas o razones expuestas por sus compañeros les convencía más.