Nuevas dinámicas y recursos para la gestión emocional

Una de las lecciones que, como escuela, aprendimos durante el confinamiento fue lo útil que era que nuestro propio Departamento de Orientación Psicopedagógica entrara más en clase. Es decir que, además de asesorar a los profesores sobre como trabajar en situaciones especiales, realizar una detección temprana y ofrecer apoyo emocional a alumnos con necesidades concretas, ahora el contexto actual de pandemia demanda una mayor educación emocional en el aula. 

Esta positiva sinergia entre tutores y las responsables del DOP, Marta Canal e Inma Pérez, resultó tan positiva para todos que le hemos dado continuidad en la escuela, a partir de este septiembre. Un ejemplo de ello es la colaboración que han hecho Inma y los tutores de cada curso  de la ESO como prevención del estigma grupal, en caso de que algún alumno resulte positivo de Covid-19. Ha sido en el espacio semanal dedicado a la tutoría, ya que es en el que se trabajan tres aspectos que coinciden con el DOP: el social, el emocional y el de aprendizaje. 

En las fotos se ve la dinámica realizada en los grupos de 1º y 2º de ESO para que los alumnos tomaran conciencia de lo innecesario y peligroso que puede suponer que un compañero sea señalado como culpable o sufra algún tipo de discriminación. Para ello realizaron una especie de simulacro en el que algunos alumnos se declaraban infectados y, en consecuencia, el resto de la clase debía confinarse. A partir de allí, analizaron qué comportamientos serían nocivos y contraproducentes, como por ejemplo realizar el vacío o comentarios ofensivos en los grupos de whatsapp, reproches, acusaciones, insultos…

La dinámica fue evolucionando hasta llegar a otra de las situaciones interesantes para trabajar que los alumnos aprendan a gestionar el sentimiento de culpa, el dolor,  la impotencia… en caso de ser infectados y que son emociones negativas que se sumarían, de forma perjudicial, a los síntomas físicos. Los alumnos se abrieron a participar, incluso con experiencias personales como el de una alumna que contrajo Covid-19 al principio del confinamiento y contagió a su padre, al que tuvieron que ingresar por un fuerte dolor de cabeza. Compartió con el grupo cómo se sintió y el resto mostró empatía con ella. 

El objetivo de la dinámica era entender que, por la magnitud de la situación, no se debe estigmatizar a una persona ya que se trata de una responsabilidad colectiva. E insistieron en no hablar de culpa sino de responsabilidad y de colectiva porque seguramente todos, en algún momento, bajamos la guardia con las medidas de protección estrictas.

También la necesidad de rebajar el miedo, aceptando la posibilidad de que nos puede pasar a todos, aunque no de intentar evitarlo ya que es una emoción, que se puede acompañar para evitar que nos arrastre. En este punto, y como refuerzo positivo, los tutores e Inma les aportaron confianza recordando a los alumnos que ellos poseen una gran capacidad de adaptación, como demostraron durante los meses de escuela a distancia. Fue entonces donde este tándem formado por tutor-psicóloga demostró también que era un valor añadido. Esta mayor implicación del DOP en el aula ya ha tenido sus frutos y es que los alumnos, al establecer un vínculo directo, normalizan el hecho de comunicarse con ellas y están adquiriendo la seguridad necesaria para expresarles alguna inquietud o problema, en caso de que lo consideren necesario.